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La iniciativa, a concretar por la Agencia de Protección Ambiental
y la UBA, busca determinar si las vibraciones pueden ocasionar daños
en las estructuras edilicias situados en terrenos ganados al Río
de la Plata hace décadas. De comprobarse algún daño,
se suspenderían los recitales en los estadios del barrio. El de
hoy, del grupo británico Oasis, estará en la mira de los
inspectores.
"Se adquirirá un tromógrafo (instrumento que mide
temblores de frecuencias muy bajas y que comprueba si entran en resonancia
con las estructuras) que permitirá saber con precisión si
las vibraciones provocadas en los estadios ueden comprometer las estructuras
de los edificios y poner en riesgo a los vecinos", explicó
la presidenta de la agencia, Graciela Gerola.
¡Bla ma fuete que no te ecucho!
Las mediciones se harán entre Libertador, Dorrego, Cabildo y el
río. "En el caso de comprobarse la responsabilidad y el riesgo
latentes, podrían suspenderse indeterminadamente los recitales
en el área", adelantó la funcionaria.
Según los cálculos oficiales, las conclusiones de los estudios
estarán dentro de unos seis meses. Mientras tanto, se han incrementado
las medidas para evitar que los niveles de ruido alteren la vida de los
vecinos. En la agencia ambiental trabajan con los organizadores de espectáculos
y con los responsables de los estadios para que no se superen los límites
acústicos permitidos. En ese sentido, se detalló que:
River puso barreras acústicas, bajó decibeles en el interior,
direccionó mejor los parlantes y colocó cobertores. El Club
Ciudad debe instalar todas las barreras acústicas necesarias, ya
que suele exceder los niveles permitidos. Obras Sanitarias, por ser un
estadio cerrado, no puede permitir que el ruido salga al exterior, por
lo que se le solicitó mejorar la capacidad aislante del lugar.
En tanto el Hípico y el Defensores de Belgrano tienen que presentar
medidas de mitigación, ya que exceden los niveles permitidos. "Los
cambios en el nivel de ruido en Núñez, provocados por los
espectáculos musicales, ya comienzan a notarse. Hay que resolver
lo de las vibraciones", agregó Gerola.
Quejas vecinales
Sin embargo, algunos vecinos aún no están conformes con
los resultados. "Desde que nos mudamos hace siete años, venimos
sufriendo con los recitales. Después de hacer muchos trámites,
terminamos contactándonos con gente del barrio y hemos encarado
todas las vías administrativas y judiciales posibles. Es una locura",
describió Carlos Rodríguez Correa, que vive enfrente de
Obras Sanitarias.
En una ocasión, el gobierno envió agentes comunales a su
departamento y midieron el nivel de ruido. El resultado fue de 100 decibeles
(db), cuando la OMS recomienda como límite aceptable 65 db.
Pero el vecino sostuvo que no sólo el ruido es el problema: "El
movimiento de gente que genera cada espectáculo y el obstáculo
para el tránsito que crean los autos que circulan por la zona es
impresionante. Tuvimos que denunciarlos porque cualquier lugar se convierte
en un baño público. Generalmente, la gente espera horas
para entrar en los estadios, hace colas interminables y no hay un espacio
o la infraestructura necesaria para contenerla", agregó, y
recordó que paga un impuesto inmobiliario acorde con la zona. "Esto
está catalogado como Urbanización Parque, y no se hace respetar",
dijo.
En Time for Fun (T4F), una de las compañías internacionales
más importantes en la organización de este tipo de eventos,
también mostraron preocupación. "Somos los primeros
preocupados. Hace unos años se firmó un contrato con River
para la realización de shows musicales. Y desde ese momento la
empresa se ha hecho cargo de esta queja histórica de los vecinos
del barrio sobre los ruidos y vibraciones tanto por shows musicales como
los partidos de fútbol", explicó José María
Cier, del estudio Cier, Regueira y Asociados, letrados de la compañía.
"Tratamos de mejorar con planes de mitigación en la estructura
del estadio para que el sonido tenga la menor influencia posible. Las
mediciones que hemos hecho con peritos descartan un peligro de daño.
Sin embargo, igualmente estamos trabajando con las autoridades para que
se realice el estudio científico que descarte absolutamente cualquier
amenza o peligro", agregó el abogado.
Según el gobierno, cada vez que se violaron los niveles permitidos
de ruido o vibraciones hubo multas. Las sanciones van entre los 1500 y
los 150 mil pesos. A la tercera sanción el estadio es pasible de
clausura. Hace tres años, por un amparo, peligró la realización
de un recital de los Rolling Stones en River. Pero el club logró
cumplir los requisitos a tiempo y la banda pudo tocar. (fuente: La Nacion)
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