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Fue procesado con prisión preventiva acusado de abuso
sexual con penetración. La víctima es una mujer de 50 años
que vive sola en un edificio en Pico al 2300,en Nuñez. El acusado
había ingresado por el balcón de un tercer piso a las 03:30
de la madrugada. Por el celular que le robó a la víctima,
la policía y los investigadores judiciales pudieronlocalizarlo.
Horas después de haber salido del departamento de la mujer que
acaba de violar,cambió el chip del aparato y con una línea
de un familiar comenzó a hacer y recibir llamadas.
El acusado es un ciudadano paraguayo de 41 años y empleado de
una empresa de seguridad privada. El hombre tenía antecedentes
por hurto con escalamiento. Para lograr acceder al edificio donde vive
la mujer y escalar hasta el balcón, el hombre ingresó en
una obra en construcción vecina.
"La mujer se despierta porque escucha que alguien le habla. En ese
momento observa que la luz del baño está encendida. El delincuente
le ordena que no grite y comienza a preguntar dónde guarda el dinero",
explicó una fuente judicial.
Le tapó el rostro con ropa interior, la que también usó
para anudársela con fuerza al cuello. "Acto seguido la violó.
Hubo acceso carnal", relató la fuente consultada.
Antes de irse, el delincuente desordenó toda la casa de la víctima
y robó algo de dinero, tarjetas de crédito y otras cosas
de valor. Pero no se conformó con lo que ya tenía y tomó
el teléfono celular de la mujer.
Crimen y castigo
"Horas después, le cambió el chip al teléfono
celular y colocó el que pertenecía a la línea de
su cuñada. A partir de ese momento comenzamos a rastrearlo. No
teníamos ninguna otra pista, porque en la casa no había
dejado huellas. Toda la investigación se hizo a partir de la activación
del teléfono celular", afirmó un investigador judicial.
Después de meses de rastrear las llamadas que recibía y
hacía el sospechoso, los investigadores pudieron ubicarlo en el
conurbano.
"No fue una tarea fácil. Fue una investigación que
se hizo paso a paso, siguiendo todas las llamadas telefónicas entrantes
y salientes. El hombre pensó que descartándose del chip
de la mujer violada podía utilizar sin problemas el celular, pero
la tecnología jugó en su contra", agregó otros
de los investigadores del caso.
Con las pruebas reunidas se detuvo al sospechoso. Sin embargo, la rueda
de reconocimiento resultó negativa.
"La mujer no pudo reconocer a su violador", contó una
fuente judicial. Pero había una prueba crucial contra el acusado:
el ADN.
"Se comparó el líquido seminal -agregó el vocero
judicial- hallado en el cuerpo de la víctima con el ADN del sospechoso
y no hubo dudas de que el autor de la violación había sido
la persona detenida." (fuente: La Nación)
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