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NO SE BANCAN MÁS A LOS TRAPITOS VIOLENTOS
Impune extorsión

  Anoche exigían 40 pesos cerca de River. Son los "trapitos" que acaban de protagonizar dos hechos violentos: un incidente grave dentro de un restaurante en Palermo y el ataque a balazos a dos rugbiers en Acassuso.

Primero eran unos pocos que pedían monedas a cambio de "mirar" el auto. Después hubo tarifa a ese "servicio". Hoy hay organizaciones que obligan a pagar entre 5 y 50 pesos por un lugar para estacionar, aunque el sitio no tenga restricciones para hacerlo.
Son los cuidacoches que anoche exigían 40 pesos en los alrededores de la cancha de River, donde se jugaba el partido Argentina-Perú. Son los "trapitos" que acaban de protagonizar dos hechos violentos: un incidente grave dentro de un restaurante en Palermo y el ataque a dos rugbiers en Acassuso.

Extorsión en River
Anoche mientras jugaba la selección los dueños de las calles rodeabanel Monumental y "permitían" estacionen sobre las veredas por 40 pesos
La Asociación de Vecinos Defendamos Buenos Aires denunció ayer, sábado, que los cuidacoches volvieron a tomar el control de las calles cerca del Estadio de River. El abogado de la ONG, Javier Miglino, recorrió las zonas para confirmar que los denominados "trapitos" permitían el estacionamiento de los vehículos sobre las veredas y cobraban hasta 40 pesos por auto.
"La calle Manuel Ugarte tenía una larga fila de autos, sobre la vereda. Y lo mismo ocurría en Arribeños y Roosevelt, sobre la vereda de un Carrefour", detalló Miglino.


Acción y reacción
Esas agresiones dispararon las alarmas públicas y, tanto el gobierno porteño como la justicia local, legisladores y grupos de vecinos, buscan una solución: prometen cambiar la norma para regular esta actividad que, de hecho, está prohibida en la actualidad. Las sanciones son trabajo comunitario y multas. No obstante, no hay condenados.

Imprevista ausencia
Una excepción a la enorme proliferación de "trapitos" de los últimos tiempos en la ciudad fue la noche del miércoles pasado, cuando las calles estaban desiertas de cuidacoches. En Recoleta, el hipódromo, Las Cañitas y en Palermo Hollywood y Soho sólo se halló a seis "trapitos", todos personas mayores que llevan mucho tiempo ejerciendo esa actividad, por la que piden un aporte voluntario a los conductores.
Habían desaparecido momentáneamente de esos lugares las bandas de jóvenes como la que 48 horas antes atacó a clientes en un restaurante en la calle Serrano. "Se van a guardar unos días después del lío que hicieron", comentó uno de los policías que recorre esas calles, que reveló que "la orden era «correrlos»" si se dejaban ver por esas zonas.

Las autoridades apuntan ahora a un cambio en el Código Contravencional. Hoy la única manera de castigar esa actividad es recibir una denuncia por la amenaza de pagar a cambio de no sufrir daños.
El jueves a la noche, en Gurruchaga al 1400, un cuidacoches exigía 5 pesos para estacionar. La opción ante estos actos de presión es denunciarlos al fiscal de turno, al 0800-33-347225.
Según la Fiscalía porteña, en 2008 se iniciaron 2915 causas a cuidacoches, mientras que en lo que va de 2009 suman 3015 los expedientes acumulados. "Pero en menos del diez% de los casos se aplica un castigo . Es más, no recuerdo alguna causa en particular en que un cuidacoches haya sido sancionado", dijo el fiscal general adjunto , Luis Cevasco.

¿Por qué?
"Los policías registran muchas contravenciones, pero nunca hay nadie dispuesto a declarar: las causas se archivan o se cierran. Las personas prefieren ir a ver un espectáculo antes que abrir una actuación contra un cuidacoches".

Cuando la ley está mal hecha
El artículo 79 del Código Contravencional porteño dispone: "Quien exige retribución por el estacionamiento o cuidado de vehículos en la vía pública sin autorización legal es sancionado con uno a dos días de trabajo de utilidad pública o multa de 200 pesos a 400 pesos. Cuando exista previa organización, la sanción se eleva al doble para el organizador".

No sirve
Para que la pena se haga efectiva la policía debe descubrir in fraganti al cuidacoches, es decir, en el preciso momento en que exige el pago, mientras que la justicia porteña debe comprobar que existió una exigencia monetaria hacia el conductor para aplicar la pena correspondiente.

¿Y quién le pone el cascabel al gato?
Fiscales y policías coincidieron en reformar el código porteño. Pretenden que se castigue directamente la actividad y no la exigencia de dinero, algo difícil de probar. "Esta es una decisión que nadie quiere tomar, porque hay una mafia que opera detrás de todo esto", confió un fiscal, que pidió que no se lo identificara.

Una esperanza
El diputado macrista Martín Borrelli, presidente de la Comisión de Justicia de la Legislatura porteña, adelantó que presentará un proyecto para que se modifique el artículo 79 del Código Contravencional porteño.
"La intención es castigar la actividad y no la exigencia de dinero", dijo Borrelli.

Otra vez el viejo truco de las competencias
Ante la cuestionada presencia de los "trapitos", los ministerios de Justicia y Seguridad, y de Ambiente y Espacio Público se adjudican las responsabilidades. Y entra también en juego aquí la disputa con el gobierno nacional por el control callejero en la ciudad.
Fuentes de la Policía Federal dijeron que, sin víctimas que ratifiquen el acta policial, es difícil combatir esta actividad. En tanto, varios "trapitos" dijeron que parte de lo recaudado se lo dan a la policía.

Qué dice el Gobierno porteño
Aseguran que regularán el trabajo de los "trapitos", de la misma forma en que lo está haciendo con los cartoneros.
"Estamos analizando la posibilidad de regular la labor de los cuidacoches en la ciudad. Para eso, trabajamos con los legisladores para elaborar una norma que cuente con el más amplio nivel de consenso. También con el Ministerio Público Fiscal, a cargo de Germán Garavano, llevaramos adelante un política integral en este tema", dijo el ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, y agregó: "Vamos a tomar en consideración las experiencias de otros países. Sabemos que México y Uruguay cuentan con legislaciones que regulan a los cuidacoches. Creo que la ciudad puede intervenir en esta actividad, que registra un muy alto nivel de informalidad, para que los que la realizan no afecten a nadie".

Derecho comparado
Con cierta "regulación" informal cuentan los cuidacoches más antiguos. Son aquellos que tienen acuerdos con restaurantes o lugares donde se brindan espectáculos, de modo de vigilar los automóviles de los clientes a cambio de comida, y de la propina voluntaria de los automovilistas. Incluso, los datos de muchos de ellos están registrados en las comisarías.
Ricardo tiene algo más de 55 años y hace seis que es cuidacoche en Las Cañitas. Dice que no tendría problemas en que regulen su actividad. "No importa el trabajo que hacés, sino que lo hagas con dignidad. No se puede estar mal vestido, sucio o tratar mal a la gente, como esos pibes que a veces aparecen. Esas sí son mafias, llegan más de 15 y agarran dos o tres cuadras durante horas para obligar a todos a pagar. Cuando los vemos, nosotros avisamos a la brigada (policía) y ellos los sacan", relató.
Una historia similar es escuchada en la Recoleta, sobre la calle Vicente López, en las cercanías del complejo de cines Village, de varios bares y de cabarets. La zona está llena de muchachos con sacos oscuros y largos, que invitan a los shows para adultos. Ellos conocen las calles, también a los "trapitos". Mientras reparte tarjetas para cabarets, uno de ellos cuenta lo que ocurre allí. "Los sábados se meten banditas de muchos chicos que son peligrosos. Nosotros pedimos a la policía que los corra. El único que puede trabajar de cuidacoche es un muchacho que es amigo de todos nosotros. Cuando llegan otros a querer sacarlo nos metemos a defenderlo entre todos."
El abogado Javier Miglino, titular de la Asociación de Vecinos Defendamos Buenos Aires ( www.defendamosbuenosaires.blogspot.com ), encabeza una campaña para juntar 4000 firmas que impulsen la modificación de las leyes en cuanto a la actividad de los "trapitos".
(fuente: La Nación, foto: Rodrigo Néspolo)




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