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En los primeros nueve meses del año se denunciaron
102.806 episodios, pero esta realidad tiene un costado aún más
sombrío, porque apenas 955 de estos procesos judiciales terminaron
en condenas. En términos porcentuales, significa que el 99.1 %
de los asaltos quedan impunes.
La información surge de un relevamiento realizado por el Ministerio
Público Fiscal de la Nación, sobre denuncias devíctimas
de robos y hurtos en las fiscalías del Fuero de Instrucción,
Fuero Correccional y de Circuito. La cifra global de delitos, para los
primeros tres trimestres del presente año, significa 380 casos
diarios o aproximadamente 16 por hora.
Descuido y arrebato
En Robos y Hurtos de la Policía Federal dicen que el mayor problema
son los descuidistas, aunque también aumentam casos
con arrebatadores. Para la fuerza es muy difícil
plantear estrategias preventivas porque los delincuentes cambian constantemente
de escenario y modalidades, pero hay mejores resultados en lo relativo
a robo con armas.
Los datos del Ministerio Público coinciden. Por ejemplo, en el
Fuero de Instrucción (abrió 65.995 expedientes por Delitos
contra la propiedad), las fiscalías recibieron 535 causas por hurto
simple, 9.093 por hurto agravado de vehículo en la vía pública,
175 por hurto agravado de mercadería y cosas durante transporte,
203 hurtos agravados por escalamiento, 10 hurtos calamitosos, y 666 hurtos
con uso de ganzúas, entre otros.
En el rubro de los robos, los fiscales de instrucción debieron
abrir 36.835 expedientes por robo simple (sólo 543 terminaron con
condenas), 8 por robo seguido de muerte (este año no hay condenas
por este delito), 1.116 casos de robo en banda, 670 robos seguidos de
lesiones, y 13.364 robos con utilización de armas (con 164 condenas).
Avenida Rivadavia
Trabajo arriba del colectivo entre 8 y 10 horas por día.
Es increíble ver cómo abren mochilas y los bolsos a los
peatones sin que se den cuenta, contó un chofer de la línea
8, que -al atravesar la avenida Rivadavia en todo su tramo porteño
tiene un preciso panorama de la ciuda. No soy experto, pero en Once
o Liniers es tremendo. Se ven policías, patrulleros, pero es evidente
que no alcanza, agregó.
Los datos del Fuero Correccional parecen confirmar estas cuestiones. En
los nueve meses del año se abrieron 25.169 expedientes por robos
y hurtos, de los cuales apenas 16 terminaron en condenas. Así,
se denunciaron 25.042 casos de hurto simple, 2 hurtos de autos, 16 robos
de mercadería, 6 hurtos por escalamiento, 4 hurtos calamitosos,
6 hurtos con ganzúa, 19 robos simples y 4 robos con armas.
Pero las fiscalías de Circuito, en Pompeya y Núñez,
también son receptoras de denuncias de robos y hurtos, con un total
de 11.642. De acuerdo a los informes del Ministerio Público, allí
se abrieron 1.012 casos de hurto simple, 1.788 por hurto de coches, 26
por hurto de mercadería, 33 por hurto con escalamiento, un hurto
calamitoso y 28 hurtos con ganzúa. Además, contabilizaron
4.723 robos simples, 2.929 robos de autos, un robo seguido de muerte,
178 robos cometidos en banda y 12 robos con lesiones.
En el reino del bardo
Qué arrebato
En el ambiente delictivo le llaman bardear, y quienes lo practican
son los barderos. Se diferencian de los apretadores,
es decir, los que salen armados y amenazan a sus víctimas para
conseguir sus objetivos mediante el miedo. El bardero, en
cambio, se especializa en detectar la presa, calcula sus puntos
débiles en segundos y aprovecha su velocidad.
El arrebato es un robo que combina: sorpresa, violencia y rapidez.
El factor sorpresa es fundamental para el éxito del delincuente
pues impide reaccionar a la víctima. Es el clásico caso
del tirón a la cartera corriendo a la pasada, dijo el experto
en seguridad Luis Vicat. En menor o mayor grado, la violencia casi
siempre se encuentra presente, ya sea para no fallar en el apoderamiento
del objeto o para evitar reacciones de defensa o pedido de auxilio.
Una característica de la modalidad es que detrás de los
barderos/arrebatadores hay una organización criminal. Es que, apenas
consiguen botines sustanciales, los malvivientes venden los objetos (cadenitas,
relojes, teléfonos, etc) en negocios, cuyos dueños los compran
sin culpa alguna. Hay bandas de ladrones que asaltan los comercios;
delincuentes que abren las puertas de los autos y sacan lo que encuentran;
asaltantes que manotean por las ventanillas a los pasajeros de los colectivos
y jóvenes que someten a los peatones. Todo lo que roban lo ves
después en los negocios de la zona, dijo un quiosquero de
Constitución.
Para Vicat, todos los consejos para prevenir no dan resultado más
allá del mero paliativo, si no se combina con una buena tarea de
inteligencia criminal preventiva. El Estado debe prevenir, por ejemplo,
desmantelando estas bandas en sus lugares de origen y no cuando huyan
con su botín.(fuente: Diario Popular)
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