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En los operativos trabajaron unas 11 personas del Cuerpo de Investigaciones
Judiciales (CIJ) del Ministerio Público porteño. Los agentes,
junto con Policía y personal de la Agencia Gubernamental de Control,
recorrieron los alrededores de la cancha de River. "Actuamos por
orden del fiscal Gustavo Galante. A los infractores se les abrirá
una causa contravencional. También investigaremos si trabajaban
por su cuenta o para una organización", explicó el
jefe del CIJ, Ramiro Monner Sans. Una de las hipótesis vincula
a los cuidacoches con la barrabrava de River.
Se trata del primer gran operativo en los últimos años para
controlar la exigencia compulsiva de dinero por uso del espacio pùblico.
Cada vez que hay un partido de fútbol o un recital los alrededores
de los estadios se llenan de cuidacoches, pero casi nunca se observan
controles.
Contravenciòn imposible
En la Justicia y la Policía Federal suelen explicar que uno de
los problemas tiene que ver con cómo quedó redactado el
artículo N° 79 del Código Contravencional. La norma
dice: "Quien exige retribución por el estacionamiento o cuidado
de vehículos en la vía pública sin autorización
legal, es sancionado con uno a dos días de trabajo de utilidad
pública o multa de $ 200 a $ 400. Cuando exista previa organización,
la sanción se eleva al doble para el organizador".
Duro de probar
Hay que demostrar que el trapito exigió el dinero, no que el dueño
del auto le dio voluntariamente una propina. Al ser difícil de
probar, muchas causas no prosperan.Pero el criterio de algunos fiscales
es que alcanza con que el cuidacoches reciba el dinero, por eso la importancia
de las filmaciones y fotos.
Tampoco funcionaron los intentos por regular la actividad. En 2004, a
una veintena de cuidacoches que trabajaban en el Lawn Tennis, el gobierno
porteño les entregò pecheras identificatorias y unos bonos
de $ 2 o $ 5. El 40% de lo recaudado iba para la Fundación Huésped
y los hospitales Garrahan y Elizalde. Sin embargo, al poco tiempo, al
mejor estilo Anìbal Ibarra, todo quedó en la nada.
Los vecinos alertan
La ONG, Defendamos Buenos Aires, lleva reunidas más de 3.500 firmas
para que se controle a los cuidacoches, y proponen que se los pene con
30 días de arresto. En relación a las noches de rock en
River en su página web publicaron que "hace unos días,
durante el recital de AC/DC varios vecinos de Defendamos Buenos Aires
y yo fuimos "invitados" por los trapitos que estaban en la zona
a retirarnos cuando tomábamos fotos", dijo Javier Miglino.
"Pero la tarde de hoy -agregó- un individuo que es trapito
habitual en la zona, y que forma parte de un grupo mucho mayor, me dijo:
-abogado dejate de joder con los trapitos porque te voy a matar.Lo grave
de la situación es que mi hijo estaba conmigo, dijo Miglino. A
raíz de la agresión se instruyó en la Comsaría
51 de Belgrano una causa por Amenazas Coactivas en las que interviene
el Fiscal distrital José María Campagnoli. "La mafia
de los trapitos está peligrosamente molesta con el proyecto de
Ley que lidera Defendamos Buenos Aires para que se imponga prisión
a los cuidacoches que exigen dinero por estacionar coches en la vía
pública. Y por eso surgen estas agresiones", dijo Miglino.
"Estas mafias que muchos funcionarios y legisladores tratan de minimizar
por conveniencia ó por connivencia son realmente peligrosas con
los vecinos y ha llegado la hora de ponerles coto antes de que maten a
alguien, concluyó el abogado que lidera la ONG. Los lectores que
deseen acompañar con su firma la movida , pueden enviar un mail
a defendamosbuenosaires@gmail.com.
Más informaciòn en www.defendamosbuenosaires.blogspot.com
Aquì, allá y en todas partes
No sólo en los alrededores del Monumental se da este problema.
El viernes en el recital de Luis Alberto Spinetta en Vélez también
había trapitos que cobraban $ 40.
Y cuando Boca juega de local, por ejemplo, los terrenos públicos
de Casa Amarilla se convierten en un megaestacionamiento. La metodología
es la misma aunque varía la tarifa: para el fútbol, no suele
superar los $ 20.
Un caso
"La verdad, estuve todo el recital con el corazón en la boca
y no lo terminé de disfrutar". Rodolfo (prefirió no
dar su apellido) había sacado hace meses dos entradas de $ 220
para ver desde el campo a AC/DC junto a su esposa. "Lo peor es que
ya me había tocado vivir situaciones desagradables con los cuidacohes.
Y por lo visto, nada cambia", relata.
"Como vivo en zona norte, el camino más rápido es ir
por Lugones agrega. A unas dos cuadras de River ya había
autos estacionados por lo que decidí dejarlo ahí . No me
había bajado del auto y ya tenía a un pibe que no tendría
más de 20 años, franela en mano. `Son $ 40, me dijo.
Le dije que de ninguna manera le iba a dar esa plata, que a lo suma le
daba algo cuando volviera.
Comenzó a ponerse violento y a los segundos ya tenía a dos
pibes más mirándome mal. Mi mujer empezó a ponerse
nerviosa y decidí cortar por lo sano. Saqué un billete de
$ 50 y para completar el robo, el pibe me dijo que no tenía cambio.
Se me ocurrió sacarle una foto con el celular y casi me matan.
Pensé que el auto iba a estar todo roto al volver. Pero lo único
que hacen es recaudar y se mandan a mudar". (fuente: Clarin y Defendamos
Buenos Aires)
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