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El jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodriguez Larreta
estuvo ayer a las 11 en Godoy Cruz y Guemes para, una vez más,
poner la cara ante los medios, esta vez por un cambio de mano en una calle
clave para el tránsito en Palermo. "Esperamos que, cuando
esté en pleno funcionamiento la doble mano en Santa Fe, los tiempos
de viaje se reduzcan hasta un 30%. Es lo mismo que hicimos en Anchorena,
por ejemplo, sacamos los colectivos de las calles angostas y los llevamos
a las avenidas, en ese caso, Pueyrredón. Lo mismo sucederá
con Santa Fe". El cambio de circulació involucra cambios para
unas 14 lìneas de colectivo.

Los cambios de mano: Que Dios lo ayude
Güemes se veia distinta. El silencio y el escaso tránsito
recuperaron un paisaje perdido hace años. "Es mucho mejor
que los colectivos pasen por otro lado -contó Antonio Ruiz, portero
de un edificio en Güemes al 4200-. Acá en el edificio están
todos contentos, porque hay menos barullo y menos humo".
La tranquilidad no benefició a todos. "A mí me mató",
confesó Francisco Marino, que tiene un quiosco en Güemes y
Borges. "Por acá pasaban seis líneas de colectivos,
además del Chevallier a Zárate. Los pasajeros compraban
mientras esperaban. Hasta las 10 de la mañana trabajé normal,
pero después las ventas cayeron mucho. A los comerciantes el cambio
no nos conviene, pero es verdad que ya no se oye ese ruido ensordecedor
de los colectivos", opinó.
Hasta que se inauguren los dos contracarriles de Santa Fe, el ruido se
trasladó a Charcas, por donde circulan los colectivos que antes
se desviaban por Gallo. Ayer, recorrer en auto el tramo de Charcas entre
Gallo y Godoy Cruz llevaba 20 minutos de tensión, en medio de las
maniobras bruscas de los colectivos. "Es un infierno -se quejó
Fernanda Díaz, una vecina de Charcas y Malabia-. Espero que no
dejen estos colectivos acá para siempre porque el ruido es insoportable".

Godoy Cruz y Guemes, a minutos del cambio de mano
Mientras tanto, el cambio de mano tomó por sorpresa a varios automovilistas
en Mansilla, donde ayer a la tarde todavía había autos estacionados
en contramano. Los agentes de control de tránsito les adherían
un letrero amarillo en la luneta delantera que decía "Advertencia,
vehículo en infracción". Tanto en Mansilla como en
Güemes, había parejas de agentes en casi todas las esquinas,
para evitar que algún auto doblara mal. (fuente: Clarin)
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