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PIRATAS A ESTRIBOR
El cuento de la pizza party

  Los incautos que se aproximen a la pizzería “il Vicolo” en Monroe 2937, entre Crámer y Conesa deben saberlo: allì las cosas no son lo que parecen. Esta gente ofrece un servicio de lunch con pizza libre, cocineros y mozos . Esta historia termina mal, y nuestro editor es uno de los protagonistas. Le sugerimos que cuando vea un cartel que anuncie a “il Vicolo”, huya despavorido.

 

No sabemos porqué, pero nuestro responsable, para el cumpleaños de 15 de una de sus hijas, contrató los servicios de la firma “il Vicolo”, por el que pagó anticipadamente una seña por 1500 pesos.
“Mire, no me pregunte quién me recomendó esa pizzería, no le guardo rencor ni creo que haya tenido mala intención, pero la verdad es que me ensarté: no sólo se quedaron con la seña, sino que a dos días de la fiesta de mi hija, me di cuenta que no tendría nada para darle de comer a unos 150 invitados”.
Uno de los jóvenes cronistas quedó intrigado: “Pero jefe, qué fue lo que pasó”
“Mire este muchacho, arrancó nuestro mandamás, yo suponía que lo peor que puede pasarle a alguien es tener que organizar su fiesta de casamiento, como me sucedió hará unos 20 años. Bueno, un cumpleaños de 15 es más o menos lo mismo. Usted tiene que contratar un salón, el DJ las luces etc., bebidas, y el servicio de lunch.
Hay mil cosas más pero resumamos un poco. Voy al local de Monroe 2937 a probar el producto que ofrecían el 20 de marzo pasado. La fiesta era, sí o sí, el 9 de abril siguiente. Fui con mi mujer y mis dos hijas. Y usted sabe cómo son las mujeres. La mía, con la ansiedad que caracteriza a una dama ante un evento importante, quería sacarse un asunto de encima para poder continuar con muchos otros relacionadas con la organización de la fiesta. Así que decidió dejar una seña esa misma noche, para asegurarse el servicio. Y dejó 1500 pesos.

Ahora, resulta que la gerencia del salón que alquilamos exigía que el personal que asistiera a trabajar la noche del cumpleaños, debía presentar con antelación (cinco días antes para ser exactos) cierta documentación: hablo de DNI, seguro por accidentes de trabajo, libreta sanitaria y no me acuerdo qué más. Así que acordamos con la gente de “il Vicolo” que presentaran ante la administración del salón, y cuanto antes todos los papeles en regla.

¿“Y que pasó”? pregunto por segunda vez el aprendiz de periodista
Le dije que fuimos el 20 de marzo y la fiesta era el 9 de abril ¿recuerda? Bueno, los días pasaron hasta que nos llaman del salón y nos reclaman la documentación señalada. Fue ahí cuando empezamos a llamar a “il Vicolo”. No hubo respuesta, no se presentaron y, a 48 horas del evento, no hubo mas remedio que contratar el servicio de otra firma “Pizza Cero”, mucho más cara, pero los tipos cumplieron. Así que todo salió bien.
¿Y los 1500 pesos de seña que dejó en “il Vicolo”?
“Mire, días después del cumpleaños, cuando por fin alguien atendió el teléfono que figura en los folletos de “il Vicolo”, hablé con una joven que dijo llamarse Roxana Valenzuela. Le recordé el tema pendiente y ella me explicó que no acostumbran devolver dinero, pero si quería pizzas, no tenían problema en reintegrarme ese valor en mercadería.
Pedí el nombre del responsable, pero Roxana me dijo que esa “es información reservada”. Ahí me di cuenta que estos señores me estaban tomando el pelo. De todos modos, en la factura por la seña que entregué hay información vital y, como titular figura un tal Valentín Carlos Scozzafava. Para terminar le cuento que me apersoné con el recibo de seña en el CGPC 14 de Beruti y Coronel Díaz para hacer la denuncia ante el Consejo Nacional de Defensa del Consumidor. Tengo una audiencia fijada para junio próximo. Y, fíjese qué casualidad, cuando salía de hacer la denuncia suena mi celular. A que no sabe quién me llamaba?
Y, no, no sé

“Era una dama cuyo nombre no recuerdo, que se presentó como letrada de “il Vicolo” y me advirtió que yo debía doblar el importe de la seña por “no haber ratificado mi consentimiento” o algo así.
“No entiendo, no lo llamó para devolverle la seña y pedirle disculpas?
“Mire, la verdad es que no sé para qué llamó, pero antes que dijera más frases leguleyas le dije “hasta luego” y corté la comunicación. Esta historia continuará.



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