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No sabemos porqué, pero nuestro responsable, para
el cumpleaños de 15 de una de sus hijas, contrató los servicios
de la firma il Vicolo, por el que pagó anticipadamente
una seña por 1500 pesos.
Mire, no me pregunte quién me recomendó esa pizzería,
no le guardo rencor ni creo que haya tenido mala intención, pero
la verdad es que me ensarté: no sólo se quedaron con la
seña, sino que a dos días de la fiesta de mi hija, me di
cuenta que no tendría nada para darle de comer a unos 150 invitados.
Uno de los jóvenes cronistas quedó intrigado: Pero
jefe, qué fue lo que pasó
Mire este muchacho, arrancó nuestro mandamás, yo suponía
que lo peor que puede pasarle a alguien es tener que organizar su fiesta
de casamiento, como me sucedió hará unos 20 años.
Bueno, un cumpleaños de 15 es más o menos lo mismo. Usted
tiene que contratar un salón, el DJ las luces etc., bebidas, y
el servicio de lunch.
Hay mil cosas más pero resumamos un poco. Voy al local de Monroe
2937 a probar el producto que ofrecían el 20 de marzo pasado. La
fiesta era, sí o sí, el 9 de abril siguiente. Fui con mi
mujer y mis dos hijas. Y usted sabe cómo son las mujeres. La mía,
con la ansiedad que caracteriza a una dama ante un evento importante,
quería sacarse un asunto de encima para poder continuar con muchos
otros relacionadas con la organización de la fiesta. Así
que decidió dejar una seña esa misma noche, para asegurarse
el servicio. Y dejó 1500 pesos.
Ahora, resulta que la gerencia del salón que alquilamos
exigía que el personal que asistiera a trabajar la noche del cumpleaños,
debía presentar con antelación (cinco días antes
para ser exactos) cierta documentación: hablo de DNI, seguro por
accidentes de trabajo, libreta sanitaria y no me acuerdo qué más.
Así que acordamos con la gente de il Vicolo que presentaran
ante la administración del salón, y cuanto antes todos los
papeles en regla.
¿Y que pasó? pregunto por segunda
vez el aprendiz de periodista
Le dije que fuimos el 20 de marzo y la fiesta era el 9 de abril ¿recuerda?
Bueno, los días pasaron hasta que nos llaman del salón y
nos reclaman la documentación señalada. Fue ahí cuando
empezamos a llamar a il Vicolo. No hubo respuesta, no se presentaron
y, a 48 horas del evento, no hubo mas remedio que contratar el servicio
de otra firma Pizza Cero, mucho más cara, pero los
tipos cumplieron. Así que todo salió bien.
¿Y los 1500 pesos de seña que dejó en il Vicolo?
Mire, días después del cumpleaños, cuando por
fin alguien atendió el teléfono que figura en los folletos
de il Vicolo, hablé con una joven que dijo llamarse
Roxana Valenzuela. Le recordé el tema pendiente y ella me explicó
que no acostumbran devolver dinero, pero si quería pizzas, no tenían
problema en reintegrarme ese valor en mercadería.
Pedí el nombre del responsable, pero Roxana me dijo que esa es
información reservada. Ahí me di cuenta que estos
señores me estaban tomando el pelo. De todos modos, en la factura
por la seña que entregué hay información vital y,
como titular figura un tal Valentín Carlos Scozzafava. Para terminar
le cuento que me apersoné con el recibo de seña en el CGPC
14 de Beruti y Coronel Díaz para hacer la denuncia ante el Consejo
Nacional de Defensa del Consumidor. Tengo una audiencia fijada para junio
próximo. Y, fíjese qué casualidad, cuando salía
de hacer la denuncia suena mi celular. A que no sabe quién me llamaba?
Y, no, no sé
Era una dama cuyo nombre no recuerdo, que se presentó
como letrada de il Vicolo y me advirtió que yo debía
doblar el importe de la seña por no haber ratificado mi consentimiento
o algo así.
No entiendo, no lo llamó para devolverle la seña y
pedirle disculpas?
Mire, la verdad es que no sé para qué llamó,
pero antes que dijera más frases leguleyas le dije hasta
luego y corté la comunicación. Esta historia continuará.
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